
Holaaaa!! He vuelto!! Después de casi dos años de silencio, ha sido un tiempo de muchos cambios y de decisiones determinantes, de indecisiones también, emociones nuevas y sobre de todo de mucho aprendizaje (como debe ser).
Pues les cuento que decidí tomarme unos meses fuera de todo, para hacer lo que me apasiona y todo lo que eso implica. Hace falta decirlo? VIAJAR!! Esta decisión no fue nada fácil de tomar, implicaba hacer un alto a mi carrera profesional para hacer algo que muchos consideran solo una actividad de ocio pero que te enseña demasiado sobre ti mismo y el mundo que te rodea.
Pero regresemos a mi primer viaje sola, allá en Colombia, año 2016… fue como si me hubieran quitado una venda y hubiera descubierto un sinfín de oportunidades y nuevas experiencias, tanta gente por conocer, me sentí tan libre e independiente, yendo a mis anchas; pero lo más interesante es que conocí personas que iban viajando 6 meses o 1 año por Sudamérica y yo pensaba “y acaso estos no tienen casa o qué?”, “será que son hijos mimados y tienen mucho dinero que solo se dedican a viajar?”, “seguro están perdidos por la vida”… varios de ellos habían renunciado a sus trabajos para dedicarse a viajar porque era lo que les apasionaba, muchos de ellos eran literalmente nómadas: trabajaban en las ciudades a donde llegaban y con lo que ganaban de cualquier trabajo seguían viajando, también existían los que solo se dieron un descanso y decidieron viajar por unos cuantos meses, me resultaba fascinante y mis tristes 5 días en Cartagena cada vez más me resultaban insuficientes.
Esta idea me rondaba por la cabeza y se fue reforzando cada vez que iba de viaje y conocía a gente inspiradora y valiente que salía de sus países de origen, incluso sin pasaje de regreso. Yo respeto mucho a los que decidieron llevar una vida nómada y aplaudo su valentía; sin embargo, sabía que no era lo que yo quería, pero definitivamente viajar por un largo tiempo era algo que me quitaba el sueño y a la vez yo misma le encontraba mil excusas a mi sueño de mochilear por el mundo, por miedo a dejar mi zona de confort.
Ahora, creo que mucha gente estará creyendo que solo pensaba en darme las vacaciones de la vida y aunque hasta cierto punto tienen razón, un viaje es mucho más que el disfrute. El viaje se convierte en tu vida y como siempre, LA VIDA TE ENSEÑA. Tiene momentos buenos y malos (que luego contaré en los siguientes posts), por ahora solo quedémonos con la idea de que había afuera todo un mundo de nuevas culturas, religiones, personas, historia, arte, naturaleza, comida, distintas realidades a la mía y demás cosas por descubrir y yo quería ir tras ello, sabía que recorrer este mundo a mi ritmo sería como un curso intensivo de cómo cargar conmigo misma, de humildad y de muchas otras cosas que vaya que fui aprendiendo en el camino, de la forma menos pensada.
Y así fue como un día, después de pensármelo interminables veces, hice el clic que cambiaría todo: Compré mi pasaje a Tailandia (en el siguiente post les cuento cómo compré mis pasajes). De pronto me volví a enamorar, sentí esas mariposas en el estómago, me emocioné, tuve miedo y alegría a la vez, no podía creerlo porque mientras sueñas despierto todo es muy bonito e ideal pero cuando comienzas a dar los primeros pasos y ves que ese sueño se va materializando realmente sientes una descarga de adrenalina. Y así pasó que durante el día me emocionaba que llegue la noche para seguir planeando mi viaje, planeé solo mi primer mes y lo demás lo dejé en manos de la espontaneidad.
Aún cuando planear el viaje fue muy emocionante, la parte más complicada era comunicarlo y todo a lo que debía renunciar para irme por 6 meses; sobre todo porque sentía la presión de que tenía que explicarlo detalladamente, con un itinerario preciso, justificar mi presupuesto, garantizar mi seguridad y una larga lista de explicaciones que enturbiaban toda la emoción de la etapa de planificación. Después de haber sentido tanta presión entendí que no tenía que convencer a nadie de esta decisión que era únicamente mía y que quedaba claro que me hacía más feliz que cualquier otra decisión que haya tomado anteriormente. Definitivamente, contar las reacciones de mi familia merece un post completo, pero vale decir que realmente no podía garantizar nada, solo que me cuidaría y me comunicaría constantemente.
Para terminar con este post, mi objetivo principal es acercarlos a estos lugares que eran tan lejanos para mí e inspirarlos para que se animen a visitarlos y vean que, si bien estos destinos están muy lejos y suenan muy exóticos (hablando de Asia), sí es posible llegar hasta allá y disfrutar de la diversidad, ¡sin miedos! Por ello, siempre que tengan alguna duda sobre los lugares a los que he ido pueden contar conmigo que yo encantada los ayudaré.
Y bueno, en los siguientes posts les iré contando los pormenores del viaje con los tips y precios.
Un abrazo y hasta la siguiente aventura!!! 😊