Qué hice en Elephant Nature Park?

 

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Holaaa holaaa a todooos!! Como intuirán, en este post hablaré sobre uno de los lugares que más feliz me ha hecho EN TODA MI VIDA: Elephant Nature Park.

Como todas las buenas historias, comenzaremos por el inicio: cómo me enteré de este lugar? Pues en un viaje que hice sola a Iguazú conocí en un tour a Tuane, una abogada brasilera con piercings y super buena onda, me contaba sobre su viaje de un mes a Tailandia, que caminó descalza en la isla Phi Phi por 10 días y probó una de las mejores pizzas de su vida, yo escuchaba fascinada hasta que me contó de su voluntariado con elefantes y definitivamente quise saber más, me contó que investigó mucho antes de ir a un lugar que sea responsable con los animales y en ENP había tenido la mejor de las experiencias, así que apunté el nombre por inercia y no me imaginé que en unos meses yo también me estaría yendo a tan bello país. La vida te da sorpresas!!

Cuando tenía la intención de ir a Tailandia me propuse ir al ENP, entré en su página web y me di cuenta de que este voluntariado estaba bastante pedido y casi agotado en fechas cercanas, así que recomiendo separarlo con anticipación, yo lo separé con 4 meses de anticipación y me pidieron una parte del monto total, más adelante les cuento los detalles del precio y lo que esto incluye. Solo recuerdo que separé esto incluso antes de comprar mi pasaje jajajaja

Bueno pues, habiendo escogido mis fechas y ya en Bangkok, tomé un tren hacia Chiang Mai (norte de Tailandia), llegué en 13 horas y hay muchas opciones para llegar hasta allá: tren, bus y avión, Tailandia tiene muy buenos precios en aerolíneas low cost pero yo quería probar el tren nocturno. Les cuento que tuve una buena experiencia, me sentía un poco desubicada al comienzo cuando me pedían mi ticket en Tailandés o me decían que me pare para que tiendan la cama pero uno entiende con señas (o gritos jajajaja). Llegué a Chiang Mai un domingo, así que aproveché para conocer el mercadito nocturno de los domingos (Tailandia es muy conocida por sus night markets) donde puedes encontrar desde ropa hasta comida y masajes, un muy buen combo!! Además, el norte de Tailandia es la zona más barata que he conocido de este país.

El lunes 12 de marzo del 2018 (sí, así de exacta!) pasaron a buscarme a mi hostel los encargados del ENP y después de llenar los papeles con mis datos y pagar el saldo comenzamos el camino hacia el parque. En el camino íbamos conversando con las chicas de la van pero no tardamos mucho en darnos cuenta de que no estaríamos nosotras solas, éramos más de 60 participantes en este voluntariado, separados en 3 grupos con un guía en cada grupo. La distribución de cuartos los organizaron ellos, no sé bajo qué criterio, habían cuartos de 3 y de 2 personas y ahí fue donde conocí a Christa, una linda suiza con la que compartiría cuarto por 1 semana. Mientras nos mostraban las instalaciones y las zonas en las que podíamos transitar, veíamos con emoción a los elefantitos de lejos, había un río al costado del parque que separaba los elefantes aislados de la zona principal del parque, había un Cat Kingdom y varias zonas solo para descansar y observar los elefantes, también había una zona en la que hacían los típicos masajes tailandeses. Era un lugar realmente tranquilo, verde y lleno de elefantitos.

Pero no fue hasta el discurso de bienvenida en que me di cuenta de la verdadera misión del Elephant Nature Park, no solo refugiaban elefantes que fueron rescatados de situaciones de peligro y explotación sino también le daban albergue a perritos que habían sufrido accidentes, enfermedades y habían sido abandonados, además de gatos que también buscaban ser adoptados. Además de la tarea de concientización que tomaban muy en serio, eran muy coherentes con el respeto hacia los animales, en esa semana solo comí comida vegana y, contrario a lo que pensaba, me encantó! Son unos genios y creativos con la comida, utilizaban distintos tipos de hongos para asemejar trozos de carne y en el desayuno había unas salchichas veganas que de verdad me engañaron, sabían totalmente a salchichas así que por la comida no deben preocuparse, fue super buena para mí. Todas las comidas eran buffet: desayuno, almuerzo y cena.

Luego del recorrido y de que nos explicaran las reglas del parque, vimos en la pizarra que a nuestro grupo le tocaba una actividad por la tarde: Fire Break, no teníamos ni idea pero en la hora correspondiente estaríamos listas y a trabajar se ha dicho! Nos dijeron que escojamos guantes y escobas y caminemos hacia la montaña, para qué? Pues la misión de la tarde era barrer todas las hojas secas que podamos para evitar que se incendien las zonas aledañas al parque debido a los incendios forestales bastante frecuentes en esta zona, de hecho por la noche pudimos ver varios incendios alrededor. Terminamos con tierra hasta las pestañas pero… MISIÓN CUMPLIDA!

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Se debían completar 2 actividades en un día, una por la mañana y una por la tarde. Las actividades eran diversas: limpieza de caca de elefante en las zonas donde pernoctaban por las noches, limpieza de sus tanques de agua, ayuda en la cocina descargando frutas de los camiones, limpiando la fruta o preparando su comida especial, limpieza de hojas secas, construcción de pequeños muros para evitar que los elefantes destruyan los árboles, entre otros. Mi favorito era ayudar en la cocina, porque al finalizar la faena nos íbamos a alimentar a los elefantes y pasábamos tiempo con ellos, me encantaba! También organizaban caminatas alrededor del parque para ver a los elefantes bañarse en el río y luego bañarse en el lodo (el balance de la vida). Durante las mañanas iban los grupos que visitaban el parque por un día y en las tardes sí los teníamos solo para nosotros! Visitamos la clínica de elefantes y veíamos a los pobres elefantitos cuando recién llegaban (en situaciones bastante tristes, con mucha suerte y cuidado sobrevivían los primeros meses) y después teníamos tiempo libre para descansar, relajarnos, conversar y conocernos. Por la noche cenábamos y organizaban actividades para distraernos como noche de películas, clases de tailandés o simplemente aprovechábamos para hacernos un buen masaje después de un día de trabajo.  Yo andaba afanada leyendo Comer Rezar Amar, así que aproveché las tardes para leer cerca al río y ver el atardecer desde el balcón (abajo la foto de mi lugar favorito para leer); por las noches nos reuníamos con unas amigas que hice y me enseñaron a practicar el hula hula, era muy entretenido.

Fueron días cansados, pero realmente felices, sentía que lo que hacía tenía un impacto genuino, mi presencia ahí era útil y aportaba en la dura labor de conservación de estos animales tan majestuosos y maltratados por nosotros mismos, los humanos. Conocer a mis compañeros también fue super interesante, algunos solo viajaron a Tailandia por esta experiencia, para otros (como para mí) era parte de un viaje más largo, tenían diferentes profesiones, nacionalidades y edades, ellos eran mi grupo más cercano 🙂

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Un día nos dijeron que como eran pocos los voluntarios para el albergue de perros, los voluntarios de elefantes podían ir a pasar el momento libre de la tarde apoyando ahí, entonces dije «no se diga más!!!». Me dijeron que podía sacar a pasear a un perrito, entonces iba caminando, pensando en cuál sería mi compañerito de la tarde cuando llego a una zona donde había perritos incompletos, fue algo nuevo para mí. Eran perritos mutilados, a algunos les faltaba una pata, a otros les faltaban dos y ahí me presentaron a Dan, un perrito que tenía las dos patas traseras inválidas. Le colocamos una carretilla y salimos a caminar. Me creen si les digo que fue el perrito más saltarín y travieso que he visto? Le encantaba que le lance la pelota y se metía hasta a la lagunita para sacarla, él terminó sacándome a pasear a mí! Todos estos perritos estaban esperando voluntarios que quieran ser sus nuevos dueños y había una modalidad de adopción en la que un voluntario que volviera a su país podía llevarse a uno de los perritos para darle un nuevo hogar (como intermediarios solamente). Lo que me encantó y me sacó de cuadro es que todos estaban tan llenos de vida, a pesar de sus circunstancias!

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Los días ahí pasaron super rápido, era un lugar muy pacífico. Por las noches se escuchaba un ruido muy gracioso que hacen los elefantes y en la mañana nos despertábamos muy temprano porque debíamos estar listos aproximadamente a las 8am, los baños eran comunes y al momento del desayuno salían los elefantes con sus mahuts (cuidadores) que los sacaban de las zonas donde duermen y salen a caminar. Era mi momento favorito del día, los rayos del sol colándose entre los árboles y los elefantes saliendo tranquilamente a caminar, mientras comía mi rico desayuno.

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Precios precios preciooos:

  • Pago total: 12,000 baths (400 dólares aprox) – Incluye todas las comidas y transportes hasta el paque desde Chiang Mai, ida y vuelta (Marzo 2018).
  • Pago inicial: 2,400 baths (80 dólares aprox, el saldo se paga en la agencia, antes de ir al ENP)
  • Boleto de tren Bangkok-Chiang Mai: 24 dólares (en 2da clase) – Mis boletos de tren los compraba en una página que se llamaba Baolau (es confiable

Espero que cuando planifiquen su viaje a Tailandia tomen en cuenta visitar el Elephant Nature Park, ellos tienen una misión muy hermosa y pienso que son personas que están marcando una gran diferencia en Tailandia, porque no se imaginan lo común que es allá el maltrato a los animales y su uso como diversión (por ejemplo en circos o para turismo). Pueden tomar los tours de 1 día o el voluntariado de 1 semana las veces que quieran, ellos sobreviven de nuestros aportes!! Hay temporadas en las que el voluntariado de elefantes va acompañado de un voluntariado con la comunidad cercana y los voluntarios van al colegio a enseñar a los niños de la comunidad. Cuando estuve ahí participamos de una tarde en la que los niños nos mostraron lo que aprendieron en sus talleres de cocina, baile, masajes, manualidades, etc. Llevamos dinero para apoyar con sus emprendimientos, fue una tarde muy entretenida; dos niñas me hicieron masajes y compré galletas en forma de flor, también simulamos que hacíamos canotaje y nos reímos mucho!! Definitivamente el Elephant Nature Park impacta no solo en la vida de los animales, sino también en la vida de las personas que viven en las comunidades aledañas y, por supuesto, la vida de nosotros, los voluntarios.

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Ay… ya quiero volver!! Hasta la próxima aventura!!

 

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